Felipe Delgado (fragmento)Jaime Sáenz

Felipe Delgado (fragmento)

"En reciente oportunidad, Ramona había logrado postergar una vez más su ya anunciado viaje, y lo había hecho con el exclusivo propósito de acompañar a Delgado en la fecha de su cumpleaños. Además ese año, el 15 de noviembre caía sábado, día en que precisamente Prudencio se trasladaba a sus fincas del Altiplano y Lucía platicaba con las monjas del hospicio, en compañía de las cuales se solazaba hasta el lunes. De tal manera, que Ramona podía faltar tranquilamente de su casa dos días consecutivos -sábado y domingo-, y aquí no pasó nada.
Delgado, por lo tanto, tenía motivos para estar contento.
Aquel día estuvo en la bodega hasta las cuatro de la tarde solamente. Hizo varias compras y recogió unos discos que había separado en una tienda. Andando por las calles, con gran número de paquetes que difícilmente podía sostener entre las manos, bajo una lluvia pertinaz, vivificante y menuda, con entusiasmo y optimismo, se encaminaba a su casa para esperar a Ramona, apretando el paso a tiempo de doblar una esquina, cuando de pronto surgió ante sus ojos la imagen irreconocible de un pasado que, por ser demasiado remoto precisamente, era demasiado cercano. "



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