Escritos subversivos (fragmento)Jonathan Swift

Escritos subversivos (fragmento)

"Y aquí debo aprovechar la ocasión para reprobar al ya mencionado redactor de la relación de la muerte de Mr. Partridge en una Carta a un Lord, quien me cargó con un error de dos horas completas en mi cálculo de ese suceso. Debo confesar que esa crítica, pronunciada con un aire de certeza, en un asunto que me concierne tan de cerca, y por un grave y juicioso autor, no me conmovió poco. Pero aunque yo estaba entonces fuera de la ciudad, varios de mis amigos, cuya curiosidad los condujo a estar exactamente informados (porque por mi parte, no teniendo ninguna duda, ni una vez pensé en el asunto) me aseguraron que me equivoqué en una hora y media. Lo cual (expreso mi propia opinión) no es un error de magnitud muy grande, como para que los hombres eleven un clamor a su respecto.
Existe una objeción contra la muerte de Mr. Partridge, con la que a veces me he encontrado, aunque muy escasamente ofrecida: que él continúa escribiendo almanaques. Pero esto no es más que lo que le sucede a todos los de esa profesión: Cadbury, el pobre Robin, Dove, Wing y varios otros, publican anualmente sus almanaques aunque algunos de ellos están muertos desde antes de la Revolución. La razón natural de esto consiste en que, mientras es privilegio de otros autores vivir después de sus muertes, los fabricantes de horóscopos son los únicos excluidos, porque sus disertaciones sólo tratan de los minutos que pasan, volviéndose cuando ellos se han ido. En consideración a esto, el tiempo, cuyos registradores ellos son, les da la oportunidad de continuar sus trabajos después de muertos. O, quizás, un hombre puede hacer un almanaque tan bien como puede venderlo. Para fortalecer esta conjetura, he oído afirmar a los libreros que ellos desearían que Mr. Partridge se evite mayores molestias y les envíe solamente su nombre, que podría hacer almanaques mucho mejor que él mismo.
No hubiera ofrecido al público, o a mí mismo, la molestia de esta vindicación, si mi nombre no hubiera sido usado por varias personas a las que nunca se lo presté. Una de ellas, hace pocos días, me adjudicó la paternidad de una nueva serie de predicciones. Pero me parece que esas son cosas demasiado serias para jugar con ellas. Me lastima el corazón ver que mis labores, que me costaron tantos pensamientos y desvelos, son voceadas por los pregoneros vulgares de Grubstreet, cuando yo solamente las destiné a la madura consideración de las personas más serias. Esto preocupó tanto en un comienzo, que muchos de mis amigos tuvieron el descaro de preguntarme si yo me estaba burlando. A lo que sólo contesté fríamente que los hechos lo mostrarían.
Pero es una virtud de nuestra época y de nuestro país, volver ridículas las cosas más importantes. Cuando el fin de año ha verificado todas mis predicciones, aparece el almanaque de Mr. Partridge discutiendo el punto de su muerte. De manera tal que me veo empleado del mismo modo que el general que se vio obligado a matar dos veces a sus enemigos, a quienes un necromántico resucitó. Si Mr. Partridge ha practicado ese experimento y está nuevamente vivo, puede continuar así por largo tiempo; eso no contradice en nada mi veracidad. Pero creo haber probado claramente, mediante una invencible demostración, que él murió, en último caso, con una hora de diferencia del momento que yo predije. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com