Historias de piratas (fragmento)Daniel Defoe

Historias de piratas (fragmento)

"Luego de hacerse a la mar nuevamente se apoderó de la más grande presa que cayó en sus manos cuando hacía su trayecto; era un barco moro de cuatrocientas toneladas, ricamente cargado, llamado Queda Merchant, cuyo patrón era un inglés llamado Wright, pues los indios utilizaban frecuentemente a ingleses y holandeses para el mando de sus barcos, ya que sus propios marineros no eran tan buenos artistas en la navegación. Kidd le dio caza bajo los colores franceses, y poniéndose al costado le ordenó que arriase un bote y lo enviase a su barco; hecho lo cual, dijo a Wright que era su prisionero; e informándose del contenido de dicho barco, entendió que no había europeos a bordo, salvo dos holandeses y un francés, y que todo el resto eran indios o armenios, y que los armenios eran propietarios en parte del cargamento. Kidd dio a entender a los armenios que si ellos le ofrecían algo que valiese la pena como rescate, les escucharía, a lo que ellos le propusieron pagarle veinte mil rupias, casi tres mil libras esterlinas. Pero Kidd lo consideró un mal negocio, así que lo rechazó, y desembarcando a la tripulación en diferentes lugares de la costa, vendió el cargamento por casi unas diez mil libras. Con parte de él traficó también, recibiendo a cambio provisiones y otras mercancías que necesitaba; poco a poco se deshizo de todo el cargamento, y una vez efectuado el reparto, tocaron a unas doscientas libras cada hombre, y reservándose cuarenta partes para sí, su dividendo ascendió a unas ocho mil libras esterlinas.
Los indios de la costa subían a bordo y traficaban con toda libertad, y él realizó los tratos puntualmente hasta el momento en que estuvo preparado para zarpar; entonces, considerando que ya no tendría otra ocasión, se apoderó sin escrúpulos de sus mercancías y les dejó en tierra, sin pago alguno en dinero ni en mercancías, cosa que pocos se esperaban, pues solían tratar con piratas y siempre los habían encontrado hombres de honor en las cuestiones de negocios. Eran gentes enemigas del engaño y que despreciaban el robo si no era según su manera.
Kidd puso a algunos de sus hombres a bordo del Queda Merchant, y con este barco y el suyo puso rumbo a Madagascar. Tan pronto como llegaron y echaron el ancla, subió a bordo una canoa en la que iban varios ingleses, que conocían a Kidd de antes; en cuanto le vieron, le saludaron y le dijeron que sabían que venía a detenerles y a colgarles, lo que no estaba bien, tratándose de viejos conocidos. Kidd disipó inmediatamente sus dudas, jurándoles que no tenía semejante intención y que bajo todos los aspectos era ahora hermano de ellos y tan malo como ellos, y pidiendo una taza de bambú, bebió a la salud de su capitán. "



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