Veintisiete vagones de algodón (fragmento)Tennessee Williams

Veintisiete vagones de algodón (fragmento)

"FLORA: Un incendio siempre es excitante. Después de un incendio los perros y las gallinas no pueden dormir. No creo que nuestras gallinas durmieran en toda la noche.
VICARRO: ¿No?
FLORA: Cacareaban y alborotaban y aleteaban en la percha del gallinero… ¡Estaba como locas! Yo tampoco pude dormir. Me pasé toda la noche ahí tumbada y sudando.
VICARRO: ¿Por el incendio?
FLORA: Y el calor, y los mosquitos. Y, además, estaba furiosa con Jake.
VICARRO: ¿Furiosa con el señor Meighan? ¿Por qué?
FLORA: ¡Oh!, se fue y me dejó aquí en el porche sin una Coca-Cola en la casa.
VICARRO: Se fue y la dejó, ¿verdad?
FLORA: Sí. Inmediatamente después de cenar. Y cuando volvió ya había empezado el incendio; y en lugar de coger el coche e ir a la ciudad, como él había dicho, decidió ir a echar una ojeada a su desmotadora quemada. Me entró humo en los ojos, en la nariz y en la garganta. Me irritó la nariz, estaba tan nerviosa y tan rendida que me puse a llorar. Lloré como una niña. Suficiente para dormir a un elefante. ¡Pero seguí despierta y oyendo a las gallinas enloquecidas allá afuera!
VICARRO: ¡Parece que pasó usted una mala noche!
FLORA: ¿Parece? Fue una noche horrible.
VICARRO: Así que ¿dice usted que el señor Meighan desapareció después de cenar?
(Hay una pausa en la que Flora le mira inexpresivamente)
FLORA: ¿Eh?
VICARRO: ¿Dice usted que el señor Meighan estuvo un rato fuera de casa después de la cena?
(El tono de Vicarro le hace ver a Flora su indiscreción)
FLORA: Oh, em…, sólo un momento.
VICARRO: ¿Sólo un momento, eh? ¿Cuánto duró ese momento?
(La mira fijamente)
FLORA: ¿A qué viene tanta pregunta, señor Vicarro?
VICARRO: ¿A qué viene? A nada.
FLORA: Me mira usted de un modo tan extraño.
VICARRO: ¡Desapareció por un momento! ¿Es eso lo que hizo? ¿Cómo de largo fue ese momento? ¿Puede usted recordarlo, señora Meighan?
FLORA: ¿Y qué importancia tiene? De todos modos, a usted ni le va ni le viene.
VICARRO: ¿Por qué le molestan mis preguntas?
FLORA: ¡Usted hace que parezca como si me estuvieran juzgando por haber hecho algo!
VICARRO: ¿No le gusta hacer el papel de testigo?
FLORA: ¿Testigo de qué, señor Vicarro?
VICARRO: Pues…, por ejemplo…, ¡un incendio provocado!
FLORA (Humedeciéndose los labios): ¿Un… incendio… provocado?
VICARRO: ¡Sí, la destrucción deliberada de un bien mediante el fuego!
(Azota sus botas con la fusta)
FLORA (Sobrecogida): ¡Oh! (Manosea nerviosamente el bolsillo). Vamos, no me salga usted ahora con… ideas raras.
VICARRO: ¿Ideas sobre qué, señora Meighan?
FLORA: Sobre la desaparición de mi marido… después de cenar. Puedo explicarla.
VICARRO: ¿De veras?
FLORA: Claro que sí.
VICARRO: Muy bien. ¿Cómo la explica? (La mira de hito en hito. Ella baja la vista). ¿Qué pasa? ¿No puede usted concentrarse, señora Meighan?
FLORA: No, pero…
VICARRO: ¿Se le ha borrado de la memoria?
FLORA: Oiga, yo... "



El Poder de la Palabra
epdlp.com