Los pórticos de la creación (fragmento)Philip J. Farmer

Los pórticos de la creación (fragmento)

"Wolff se preguntó por qué estaría ella tan preocupada. ¿Por qué habría de preocuparse un Señor de lo que pudiese sucederles a los demás? Vala explicó que si los ilmawires efectuaban un aterrizaje con éxito, matarían a todos los seres humanos de la isla. Luego dejarían allí a miembros sobrantes de su pueblo como colonia.
La isla no era totalmente lisa. Había elevaciones de cuando en cuando, formadas por el crecimiento desigual de las vejigas. Wolff subió a la cima de uno de los montículos y miró por encima de la vegetación. La abuta estaba ahora a unos quince metros de altura, e iba descendiendo lentamente en dirección al pueblo. Éste era una agrupación de un centenar de cabañas en forma de colmena, construidas con hojas. Una empalizada de unos quince metros de altura rodeaba el pueblo. Parecía construida con piedras, bambú, palmas y algún tipo de poste de un gris mate que podían ser huesos de colosales criaturas marinas.
Detrás de la empalizada había hombres y mujeres y también había varios grupos fuera, en campo abierto. Iban armados con lanzas y arcos y flechas.
Más allá del pueblo, había embarcaderos construidos con bambú. En ellos y en la orilla, había embarcaciones de varios tipos y tamaños. Su fondo era un denso entramado de gruesas raíces. Había, sin embargo, aberturas en él, y de varias de éstas colgaban grandes piedras de los extremos de cables de materia vegetal. Las piedras eran blancas como yeso, y estaban grabadas en lisos discos. Se arrastraban por el mar como si tirasen de ellas desde la isla y luego golpeaban la tierra. Los cables de algunas quedaban por debajo de los embarcaderos.
Cayeron otras anclas y golpearon contra la empalizada del pueblo. Quedaron prendidas en la maraña vegetal que formaba la empalizada. Luego recorrieron el suelo sin hierba y golpearon las paredes de las cabañas. Éstas se derrumbaban bajo el impacto de las piedras. Al mismo tiempo, caían flechas, lanzas y piedras, y objetos llameantes. Algunos isleños resultaron alcanzados; comenzaron a arder cabañas. Los objetos llameantes explotaban y despedían un denso humo negro.
Pero los defensores no estaban desvalidos, De un gran edificio central salían hombres y mujeres con extraños instrumentos. Los encendían y los soltaban, y ascendían rápidamente hacia la parte inferior de la isla flotante. Quedaban atrapados en el entramado de raíces y empezaban a arder. Luego explotaban, y el fuego se extendía entre las raíces. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com