Senderos de gloria (fragmento)Humphrey Cobb

Senderos de gloria (fragmento)

"Langlois miró a los hombres a su alrededor. Algunos de ellos estaban condenados a morir en no más de media hora. Puede que él fuese uno de ellos. La idea cruzó su cabeza, una idea extrañamente impersonal, como si no fuera suya, sino una historia que estuviese leyendo. Se fijó en el extraordinario autocontrol de aquellos hombres, pero ya lo había visto con anterioridad y lo aceptó como algo normal. La idea le volvía una y otra vez a la mente: ése, o ése, o aquél, en realidad, sin remisión, estarían muertos en unos minutos. Intentó, sin mucho ánimo, adivinar quiénes. Después: un número indefinido de vidas, de personas que se hallaban próximas a él, a las que podía tocar con sólo alargar el brazo, con las que, en algunos casos, había tenido una relación tan estrecha, se precipitaban a una velocidad increíble (y sin embargo también estática) hacia su final. No, el fin se precipitaba hacia ellas. Treinta minutos más de existencia y luego lo totalmente desconocido, la apoteosis. La idea poseía una fuerza tan conmovedora en aquel momento y en aquel lugar que ella misma se fue asfixiando hasta extinguirse.
Su mente, una vez que se hubo vaciado de un pensamiento cuyo poder ya no era capaz de soportar, regresó al más común y particular asunto de su propia carne. Langlois temía ante todo tres heridas: en los ojos, en los genitales y en los pies. Cuando reflexionaba sobre ese tema, lo cual hacía de cuando en cuando, en situaciones de seguridad, la que más repugnancia le causaba era la de los genitales. La noche le hacía desear que, sobre todas las cosas, fueran los ojos los que se salvaran. Pero ahora, en la víspera de un encuentro cuerpo a cuerpo con el enemigo, eran sus pies los que le obsesionaban, los pies, sin los cuales quedaría impedido para caminar. Era lo que sentía y no había que darle más vueltas. Sí, los pies no le serían de gran utilidad si perdiera los ojos, pero ni así cambiaría de opinión. Con los pies podría moverse, caminar a tientas, valerse por sí mismo. Ante todo, podría caminar, caminar, caminar. "



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