Recuerdos de un anciano (fragmento)Antonio Alcalá Galiano

Recuerdos de un anciano (fragmento)

"Notan algunos, y entre ellos quien esto escribe, que más de una vez lo ha repetido, cuan poco sabe la generación presente de lo que eran sus padres e inmediatos abuelos, mientras la diligencia de los eruditos ha llegado a enterarse bien y a poner con algún acierto a la vista del público lo que fueron sus antepasados absoluta o relativamente remotos. Últimamente, algo se ha dicho de la época de Carlos III, pero de la de Carlos IV se habla poco o nada. Bien está, pues, en las tristes y escasas reliquias que aún quedamos de los últimos días de reinado tan deplorable, que alguna memoria dejemos y transmitamos a las generaciones futuras de la imagen política, literaria y social de un período casi envuelto en niebla, por lo mismo que no tuvo ni pudo despedir luz que le diese brillo, y con él a nuestra entonces malaventurada patria.
No se suponga en los borrones que siguen, y que están unidos con otros iguales o parecidos destinados a pintar usos y costumbres, y sucesos de leve monta de época de superior interés, la loca pretensión de suplir una falta o de llenar un hueco que han menester esfuerzos mayores y más detenimiento para ser suplidos o cubiertos de un modo satisfactorio. Cuento (pues justo es usar de la primera persona en trabajo de tan corto valor) lo que vi, y lo que otros han callado: lo cuento como viejo; pero, si no me engaña (como es posible que me engañe) una pasión natural, sin necio apego a lo pasado, si bien no con la amarga censura, no siempre justa, de unas escenas lastimosas. Escribo tirando a ser imparcial, y sin esperanza de conseguirlo del todo; pues, si aun las mejores cabezas y las más nobles almas no están exentas de las miserias de la flaqueza humana, ¿cuál podría estarlo quien no presume de hombre sabio o de varón justo?
Me ciño a traer a la vista de mis lectores sólo escenas de la capital de la monarquía, y de uno u otro año, porque no pretendo hacer un cuadro acabado de la España de mi niñez y de los primeros años de mis mocedades. De meros rasgos puede sacarse algo y bastante para hacer pinturas, haciendo el ingenio y buen discurso lo que han hecho grandes anatomistas al construir con huesos de animales muertos esqueletos, y aun cuerpos, con fundada pretensión de ser reproducciones fieles de las que fueron criaturas vivas. "



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