Balada (fragmento)Marcelo Cohen

Balada (fragmento)

"Lerena asegura que a ella le cayó una ayuda del cielo; cree con todo el corazón que una parte de la ayuda le corresponde a la dona y que en todo caso la dona ya verá cómo invertirla en su organización; por eso le pide que tenga a bien recibir su parte.
Eso pueser para usted, prima, pero a mí este regalo no me cae del cielo sino de usted; y ¿cómo sé yo qué camino hizo usted hasta ahora?; le digo más: me importa un corcón cuál sea ese camino, porque yo en su criterio no tengo confianza.
O sea, dice Boti, que usted decide cuál ayuda que viene de lo sobrenatural es la correcta para su gente.
El cielo no es nada sobrenatural, primo, ¿qué le pasa? Nada, señora; me llama la atención que los grupos de gente se fabriquen morales para su uso propio como hacen los soldados, los comerciantes, los organizadores de una comarca, y que cada uno diga que su grupo está limpio de maldades, como dice usted que organizando las cosas a rajatabla es imposible cometer ningún mal.
Efecto, eso digo, confirma Munava; por eso una puede, bien reconocer el mal en los demás pero no en una, y creerse que solamente su grupo hace lo bueno; o bien ver que todas las criaturas son débiles y miermas; en este último caso una se angustia; para no angustiarse, algunos dicen que bueno y malo no significan nada; pero esos, primo, tardiotemprano caen en putrefacción; en cambio acá nosotros hemos buscado sin tregua un camino para conocer el bien.
No son los únicos, dice Boti.
Lerena le pellizca el cuello como quien cierra un grifo.
Murmura: Dona, mejor escúcheme a mí.
Munava sigue: Pero ya no buscamos más; ni yo misma soy capaz de encontrar el camino del bien, prima; y apesardello el camino del bien es lo que más me importa; y será por eso que el cielo me ayuda a encontrarlo.
Lo que la señorita le trae, dice Boti, es algo que le tocó en suerte el día que la vio a usted por casualidad.
YO NO SOY EL CIELO, PRIMO, grita de golpe la dona, atormentada, y al instante se aplaca; el cielo lo que da es pan.
Muy bien; dice Lerena; entonces yo puedo comprarles muchas bolsas de harina y entre todos horneamos.
Silencio por respuesta. Fin de la sesión. "



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