El pensamiento alemán (fragmento)Eusebi Colomer

El pensamiento alemán (fragmento)

"Sí pensamos, en cambio, que hay juicios sintéticos a priori, reconocemos que el problema planteado por Kant es un problema real. La sola experiencia no puede darnos jamás verdadera universalidad ni conexiones estrictamente necesarias. Pero no se sigue de ahí que estemos obligados a aceptar la solución kantiana. Todas las filosofías conscientemente no empiristas o no positivistas coinciden con Kant en admitir en el conocimiento, llámese como se llame, una actividad a priori del espíritu. Kant se empeña en obligarnos a elegir entre el empirismo y su apriorismo trascendental. Por eso en la deducción trascendental de las categorías, como antes en la de las formas de espacio y tiempo, parte siempre del mismo razonamiento: los juicios sintéticos a priori que están en la base de la ciencia de la naturaleza no pueden provenir de la experiencia y exigen como condición de posibilidad una síntesis a priori de la sola facultad de conocer. Al encontrar cerrado el camino del lado de la objetividad, Kant se lanza en brazos de su subjetividad trascendental. La hipótesis de la revolución copernicana se ha consumado y convertido en tesis, porque Kant no ha pensado jamás en otra hipótesis. Existe, sin embargo, una «tercera vía». Si el entendimiento es también un intus legere, si en dependencia de la percepción sensible es capaz de discernir la estructura inteligible, objetiva del ser, entonces cabe enunciar juicios sintéticos a priori que tengan validez para la realidad misma. No se trata aquí: de justificar esta postura, sino de demostrar que no estamos obligados a elegir entre Kant y el empirismo.
Al analizar la distinción kantiana entre fenómeno y cosa en sí, hemos tropezado con una noción tan inevitable como incomprensible: la de la cosa en sí o el noúmeno como algo real, pero desconocido. ¿Qué decir de esta cuestión tan enojosa? Afirmar que la cosa en sí es incognoscible es una proposición analítica en estos dos sentidos: sí conocer una cosa tal como es en sí significa conocerla tal como la conoce Dios, que la ha creado, o tal como se conocería ella a sí misma, sí fuera plenamente autoconsciente. El hombre no es Dios, ni es la cosa que existe al margen de su conocimiento. En este sentido, y pasando del derecho al hecho, hay que decir también que el conocimiento humano no es nunca exhaustivo. En las cosas y en el hombre mismo hay un «resto» que no se muestra, que escapa a nuestro conocimiento, tanto sensitivo como intelectual. Si se quiere llamar «en sí» a este resto, entonces afirmarlo incognoscible es también una proposición analítica. "



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