Héroes de papel (fragmento)Luis Alberto De Cuenca

Héroes de papel (fragmento)

"Una vez en casa, el muchacho buscó dentro del disco el papelito con la letra de la canción a que se había referido su amiga, y lo leyó. Resulta que Sisa daba una fiesta para todos los héroes de su infancia. No había sólo gente de tebeos, sino también del cine, de los cuentos de hadas, de la literatura juvenil. Estaban allí Blancanieves, los Tres Cerditos, Simbad el Marino, Alí Baba, Gulliver, Pulgarcito, Snoopy, Jaimito, Doña Urraca, Carpanta, Barba Azul, el monstruo del Doctor Frankenstein, el Hombre Lobo, el Conde Drácula, Tarzán, la mona Chita, Peter Pan, los Reyes Magos, Papá Noel, el pato Donald, Superman, King Kong, Astérix y Obélix, Roberto Alcázar y Pedrín, el Hombre del Saco, Garbancito, Charlot, Pinocho, la Familia Ulises, el Capitán Trueno, Tom y Jerry, Bambi y Tambor, Guillermo Brown y Guillermo Tell, Caperucita Roja y el Lobo Feroz, Mortadelo y Filemón, Popeye y Cocoliso, y un montón de invitados más.
El cantante decía al final de la canción que ya estaban todos o casi, pero que tan sólo «faltabas tú» (con ese «tú» pensaba Luis que Sisa aludía a su novia, o a la chica que no le hacía caso, o estaba de viaje, o se había muerto, o no quería ir a la fiesta), pero en seguida se arreglaba esa ausencia, pues la letra seguía diciendo que también «tú» podías venir si querías (aunque hubieses muerto hace mucho, aunque fueses de otro planeta), porque en la fiesta de Jaume Sisa el tiempo y el espacio no contaban en absoluto y cualquier noche podía salir el sol.
Después de leer dos o tres veces la letra de la canción, Luis llegó a la conclusión de que, efectivamente, aquella fiesta se parecía mucho a la fiesta cotidiana que él mantenía con los héroes de los tebeos, y que era lógico que Ana hubiera asociado aquella canción con su historia. Pero Luis había padecido todo un examen de Matemáticas, había perdido un partido de fútbol por 5 a 3 y había estado a punto de morir aplastado en el autobús, de manera que estaba agotado, tan cansado que ni siquiera escuchó la canción en el tocadiscos, pues lo único que le apetecía era comer algo, ver un poco la tele y dormir como un tronco.
Esa misma noche, cuando Luis estaba dormido, se celebró en su habitación la misma fiesta que el cantante había preparado con tanto lujo de detalles en el disco; un Sisa pequeñito, del tamaño de un dedo meñique, recibía en el cuarto de su amigo Luis a todos los héroes de su infancia, y éstos iban surgiendo a su llamada de la brillante superficie del LP. Tú, quienquiera que seas, estabas en la fiesta; no se te había ocurrido morirte, ni te habías ido de viaje, aunque podías haberte permitido cualquier cosa, porque para aquel anfitrión no existía la palabra imposible; tú estabas allí, entre el Guerrero del Antifaz y la Bella Durmiente (que, por cierto, se encontraba muy animada y no paraba de bailar); tú siempre estarías allí, como una guinda en el pastel de la Fantasía, rebosando salud, viendo cómo la noche era un simple disfraz de la mañana y cómo el sol terminaría por nacer en medio de la oscuridad y todos aplaudirían, y de aquel disco viejo y probablemente rayado iría brotando la luz.
Cuando Luis despertó, supo que había soñado con algo imposible, con algo totalmente irreal. Volvió a sentir la desazón que lo invadía cada vez que ponía en duda su capacidad de relacionarse con los héroes de los tebeos, siempre que pensaba que todo lo que había vivido en compañía de sus personajes favoritos pertenecía al sueño y nada más que al sueño, como la fiesta que acababa de soñar. Pero el unánime abucheo de sus amigos desde sus casas de papel disipó una vez más sus dudas, confirmándolo en su privilegio, todo lo extraño que queráis, pero real como la vida misma.
Era el momento de ir pensando en imitar al sol y en ducharse, pues también aquel día de primavera había amanecido nublado. "



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