Paisajes del pensamiento (fragmento)Martha Nussbaum

Paisajes del pensamiento (fragmento)

"La teoría ética normativa de los estoicos descansa en gran medida sobre su análisis de las emociones como juicios de valor; no podríamos comprender cómo extirpar las emociones de la vida humana sin verlas del modo en que recomienda hacerlo ese planteamiento. Sin embargo, no se da a la inversa: cabe aceptar el análisis estoico (o un desarrollo del mismo) sin compartir en absoluto su tesis normativa de que las emociones son siempre malas guías y deben ser, por tanto, completamente eliminadas de la vida humana. Buena parte de esto es verdad respecto de la relación entre la parte primera de este libro y las partes segunda y tercera: éstas se basan en gran medida en el análisis de las emociones ofrecido en aquélla, pero ese planteamiento previo no implica las conclusiones a las que se llega aquí. (Desde luego que no podría hacerlo, puesto que se trata de un desarrollo de la teoría estoica que se ha ido combinando con una concepción normativa completamente diferente.) Las partes segunda y tercera de este libro tampoco van a ofrecer una defensa completa de una teoría ética normativa: las sugerencias normativas que se brindarán en ellas han sido concebidas tanto incompletas como generales, compatibles con más de una teoría ética global.
Cabría imaginar muchas formas de emplear el material de la primera parte para formular cuestiones normativas. Al mantener mi creencia de que estas preguntas se plantean mejor si se le dedica una atención detallada a cada una de las emociones, en lugar de mediante generalizaciones sobre las mismas, tomadas éstas como clase, he elegido investigar sólo dos casos que revisten una importancia particular, siguiendo dos líneas diferentes -aunque relacionadas- de la tradición del debate filosófico occidental sobre las emociones. En primer lugar, me fijaré en la emoción que suele verse con más aprobación en la tradición, y que casi siempre se considera que provee un buen fundamento a la deliberación racional y a la acción adecuada, tanto en la vida pública como en la privada. Se trata de la emoción que denominaré compasión, aunque, como veremos, se han empleado muchos términos diferentes en los debates sobre su función propia. En este capítulo investigaré sobre la estructura cognitiva de la compasión partiendo de Aristóteles, Adam Smith y Rousseau. Examinaré los recursos en pro del bien que parece contener esta emoción y, además, algunos de los obstáculos para que se produzca su funcionamiento benigno. En el capítulo 7 reconstruiré el debate filosófico sobre el papel propio de la compasión, el cual se remonta al ataque de Platón contra los poetas trágicos; prosigue luego en el pensamiento moderno, y en él participan Smith, Rousseau, Kant, Schopenhauer y Nietzsche. Argumentaré que con frecuencia en el pensamiento contemporáneo este debate es objeto de interpretaciones erróneas y que una comprensión correcta nos ayudará a ver lo que actualmente hemos de decir sobre estos temas. Por último, en el capítulo 8 describiré algunas formas específicas en las que una sociedad que persiga la justicia puede confiar y cultivar legítimamente la compasión, y propondré algunas vías para afrontar los obstáculos a la función ética de la compasión derivados de la vergüenza, el resentimiento, la envidia y el asco. "



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