Carnets de un escritor (fragmento)William Somerset Maugham

Carnets de un escritor (fragmento)

"Mi cumpleaños pasó sin ceremonias. Trabajé como de costumbre por la mañana y por la tarde fui a dar un paseo por los bosques que hay detrás de mi casa. Jamás he podido averiguar qué es lo que da a esos bosques su misterioso atractivo. Son bosques como no he visto nunca. Su silencio parece más profundo que cualquier otro silencio. Los cedros macizos, con su robusto follaje, están festoneados por el gris de los musgos como una mortaja hecha jirones, las heveas en esta época carecen de hojas y los racimos de bayas de los arbustos están secos y amarillos; aquí y allá algún otro pino, con su rico verde rutilante, se eleva por encima de los demás árboles. En estos bosques abandonados e incultos hay una curiosa extrañeza, y aunque vaya uno solo, no se siente solo porque se tiene la extraña sensación de que seres invisibles, ni humanos ni inhumanos, flotan alrededor de nosotros. Algunas veces, por detrás de un árbol, parece asomarse una sombra que nos contempla pasar. Hay una atmósfera de suspensión, como si todo lo que hay alrededor nuestro estuviese esperando que algo ocurriese.
Regresé a casa, me hice una taza de té y leí hasta la hora de la cena. Después de la cena volví a leer, hice un par de solitarios, escuché las noticias en la radio, cogí una novela policíaca y me fui a la cama. La terminé y me dormí. Salvo algunas palabras a mis sirvientas de color no había hablado con un alma en todo el día.
Así pasé mi septuagésimo cumpleaños y así hubiera deseado pasarlo. Reflexioné.
Hace dos o tres años iba yo andando con Liza y hablaba, no sé por qué, del horror que le inspiraba la idea de la vejez.
- No olvides -le dije yo- que cuando uno es viejo no siente el deseo de muchas cosas que hacen la vida agradable ahora. La vejez tiene sus compensaciones.
- ¿Cuáles? -preguntó.
- Pues... difícilmente hay que hacer nada que uno no quiera. Se puede gozar de la música y de la literatura de una manera diferente de cuando uno es joven, pero, dentro de esta manera diferente, con la misma intensidad. Se puede disfrutar bastante contemplando el curso de los acontecimientos con los cuales no está ya uno íntimamente relacionado. Si los placeres no son tan vivos las penas han perdido también mucha parte de su intensidad. "



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