El resplandor (fragmento)Mauricio Magdaleno

El resplandor (fragmento)

"Trasudaban las caras cobrizas denuedo, resolución, voluntad, creación. Se mataban cumpliendo el despótico mandato de Rendón, encalando y pintando muros, desgajando piedras, enclavando duelas a los pisos, poniendo los cristales a las ventanas, arreglando el jardín, viendo por que nada faltase al ganado, ultimando lo que quedaba por hacer con la vendimia, preparando el beneficio del pulque, disponiendo lo relativo a las vacadas que iban a llegar. Las trojes se repletaban de prisa y hubo que instalar otra nueva, al lado de la capilla, resguardada por láminas de cinc.
-Mañana se reúnen todos los de San Andrés. Vamos a montar el tinacal.
Las trilleras arrastraban con el rastrojo, repartiéndolo con acervos espesos. En la linde de la magueyera con las eras se levantó, detrás de una empalizada, la galera del beneficio del pulque. Los del Huacal y Las Trancas fueron destinados, en su totalidad, a las labores del maguey -despreciado en calidad y cantidad por tantos años de abandono-. Era Felipe Rendón, en verdad, un hombre de campo que sabía lo que traía entre manos. Dueño de toda la confianza de Saturnino Herrera y del secreto que había permitido al gobernador contar con la decisión de las glebas, desde el principio se trazó un plan, y lo cumplía a grandes pasos. No ignoraba que en cuanto aquéllas cayesen en la falsía de su jefe se convertirían en enemigos de la prosperidad de la finca y, mientras tanto, las aprovechaba avaramente, arrancándoles por ciertos de sus ranchos y haciéndolos realizar jornadas tremendas con el cebo del próximo reparto de la vega. No era, tampoco, hombre que se valiese poco ni mucho de las artes de la persuasión, como Herrera. Su genio violento le saltaba en la sangre y le explotaba en la cara en cuanto creía columbrar una repulsa o un principio de negativa. "



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