Los ídolos de Bacon (fragmento)Guillermo Francovich

Los ídolos de Bacon (fragmento)

"Tenemos la impresión de que la claridad es una propiedad inherente al pensamiento y que las sombras místicas, las alucinaciones mágicas y demoníacas, la percepción confusa o caótica que encontramos en sus formas primitivas, son manifestaciones patológicas de la vida mental.
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Aun los hombres que en el pasado nos parecen seguir los caminos más rigurosos e inflexibles del pensamiento, mezclaban sus luminosas especulaciones con imágenes aparentemente absurdas, de las cuales la inteligencia y la reflexión, no conseguían libertarlos. Sócrates con su demonio familiar, Pitágoras con su ocultismo aritmético, Descartes con sus sueños proféticos. Newton con sus extrañas teorías astrológicas, nos prueban el poderío que en nuestro pensamiento tiene esa tendencia animadora y humanizadora del mundo.
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El hombre se da cuenta de sus propios deseos y pensamientos, percibe la movilidad de su propia conciencia y la pujanza de su propia voluntad. Tiene una sorda sensación de la fuerza vital que sostiene su existencia, siente un bullir de energías indefinibles dentro de sí mismo. Y cuando entra en contacto con la naturaleza exterior; cuando ve obrar las cosas, creando, destruyendo, agitándose; cuando las amenazadoras, benignas o sonrientes, siente que esa realidad exterior, que las cosas todas están dotadas de una vida confusa, de una conciencia y de una voluntad semejante a las suyas; que una esencia sutil, diferente de las esencias materiales se encuentra en ellas. Le parece que su propia naturaleza no es sino una emanación de la que le rodea; que entre su persona y las cosas del mundo existe una especie de unión, de vinculación oculta, pero indestructible. "



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