La orgía (fragmento)Enrique Buenaventura

La orgía (fragmento)

"Era el hombre más hablador del mundo. Cómo se le movía el bigote... Todavía se le mueve, me parece.
El mudo gruñe.
Hasta de él tienes celos... ¿Cuánto hace? Pongamos cuarenta justos.
Hace un verdadero streeptease mientras habla. Se cambia vestidos viejísimos a punto de deshacerse.
El príncipe heredero me besó la mano en el tren, en Argentina. A ver, a ver, ayúdame. Hazlo por tu padre. Él adoraba esta historia.
Lo acaricia, lo aplaca y lo convence.
Estás allí. Vamos en el tren.
El mudo sonríe. Le gusta el tren, lo imita.
Por la ventanilla se ve la Pampa. Toda la Pampa. El príncipe heredero hace su primer viaje a Sudamérica. Viene en mi recámara. Enderézate. El príncipe heredero parecía haberse tragado un paraguas. Junta los talones. El príncipe heredero parecía que llevara una alverja entre las nalgas.
Le quita la mano que el mudo torpemente trata de besar. El mudo se agarra desesperadamente a la mano y lucha por besarla.
Quita. Quita imbécil. Ahora vienes con zalamerías. Avaro.
El mudo se endurece. Agarra una olla que está en una mesa, al fondo.
La comida. Deja allí la comida de la orgía; la compré con mi plata. Con mi plata. Mía. Ay, Dios mío. Dios mío, ¿por qué me diste este castigo? Con él pago mis culpas, señor. Mea culpa. Mea culpa. Mea putísima culpa.
El mudo deja la olla y se le acerca. Se arrodilla junto a ella. Se echa lentamente la bendición entre gruñidos tiernos, coloca la cabeza en la falda de ella. Empuja como si quisiera volver al vientre. Ella lo acaricia, sonríe.
Quisieras volver a entrar allí. ¿No? Te gustaría arrodearte otra vez aquí dentro.
Se toca el vientre.
Y cuando estabas allí pataleabas por salir. Así son los hombres. Se pasan nueve meses luchando por salir y toda su vida luchando por entrar. "



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