Los amores de Alarcón (fragmento)Alfredo Chavero

Los amores de Alarcón (fragmento)

"Villamediana. Una vieja no es hombre ni mujer, es solamente vieja. A veces da en ser cosa peor.
Morales. ¿Qué, señor conde?
Villamediana. Suegra.
Morales. Libéranos domine. (Persignándose).
Villamediana. Amén.
(Pausa).
Morales. Alegres andan los villanos, señor conde.
Villamediana. Como que la salud de Su Majestad les devuelve la calma y la ansiedad les arrebata. Por irme a reconciliar con la corte, para salvar a la Jerónima, fui testigo de la solemne procesión que hizo la villa con el cuerpo del santo labrador, para salvar la vida del Monarca. Se llevaron las reliquias al monasterio de la Encarnación, y allí se dijo la primera misa después de la beatificación; y a las tres de la tarde, colocado el bendito cuerpo en una litera de raso carmesí y pasamanos de oro, con cuatro faroles a las esquinas, en que ardían gruesas hachas de blanca cera, partió la procesión para Casa-rubios, y yo con ella. Los pueblos encendían hogueras por los caminos, haciendo de la negra noche clarísimo día; y a las 24 horas, entrábamos el domingo 17 por la cámara real con las venerables reliquias, colocadas en su caja de terciopelo carmesí con un paño de brocado, y llevadas en hombros de sacerdotes. Cuando entramos, se incorporó Su Majestad con gran trabajo en el lecho, adoró al santo, pidió la cayada del venturoso labrador, la besó tiernamente, y no quiso que la procesión volviese a Madrid sin que él la acompañase vivo o muerto. Fue casi milagroso el alivio; y después de 18 días, ayer á 5 de Diciembre, era recibido el cortejo del santo labrador y del piadoso Monarca por más de dos mil personas, que, con hachas encendidas y a caballo, habían salido en procesión de la corte.
Morales. ¿Y vinisteis ya con la gracia de su Majestad?
Villamediana. Y con la libertad de la Jerónima, que se está aderezando para venir á estrenar la comedia del indiano.
Morales. ¿Pues por qué entonces guardáis esas dos jibas que así os desfiguran lo gallardo del talle?
Villamediana. Deseo apuntar La verdad sospechosa; pero quiero que no lo sepa nunca el jorobeta. He comenzado protegiendo esta representación, y no soy hombre de dejar a medias mis empresas.
Morales. Si me lo permitís, señor conde, voy a ver cómo se adoban los rostros mis farsantas, y cómo están de trajes y presencia. Se acercan gentes, y no quiero que me interrumpan en faena tan importante. (Se va).
Villamediana. Ve, Juan. "



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