Verano tardío (fragmento)Adalbert Stifter

Verano tardío (fragmento)

"He coleccionado esos libros -dijo- no porque los entienda todos; porque la lengua de muchos de ellos me es perfectamente desconocida; pero en el transcurso de mi vida he aprendido que los poetas, cuando lo son en el verdadero sentido de la palabra, deben ser incluidos entre los más grandes benefactores de la humanidad. Son los sacerdotes de lo bello y, dado el cambio continuo de opiniones sobre el mundo, sobre la vocación y el destino del hombre, e incluso sobre las cosas divinas, ellos nos transmiten lo que permanece siempre en nosotros y lo que procura una felicidad perenne. Nos lo dan revestido de ese encanto que nunca envejece, que se limita a estar ahí y que no quiere juzgar ni condenar. Y aunque todos los artistas aportan el elemento divino en esa forma exquisita, están ligados a una materia que ha de proporcionar esa forma: la música al sonido y al timbre, la pintura a las líneas y al color, el arte escultórica a la piedra, al metal y cosas parejas, la arquitectura a las grandes masas de elementos telúricos, todos han de bregar más o menos con esa materia; sólo el arte de la poesía carece casi por completo de materia, su materia es el pensamiento en su más amplia acepción, la palabra no es materia, es solo la transmisora del pensamiento, del mismo modo que el aire lleva el sonido a nuestros oídos. Por eso, el arte de la poesía es la más pura y excelsa de las artes. "


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