Los pilotos de altura (fragmento)Pío Baroja

Los pilotos de altura (fragmento)

"El diablo llevaba un traje rayado horizontalmente de blanco y negro, hecho con cortezas de árbol. Ni una sola parte del personaje quedaba al descubierto, sin exceptuar las manos y los pies. La juntura de la chaqueta con el pantalón quedaba oculta por una faja de tejido de hierba. Cubría el rostro una careta de madera, esculpida y pintada, figurando la cara de un viejo con enormes anteojos, y un pedazo de piel gris formaba la peluca, tapándole completamente la cabeza.
Este hombre llevaba en la mano derecha un palo grueso, y en la izquierda, una carraca. Le seguía un muchacho con un saco para recoger las limosnas en una mano, y en la otra una campanilla. El diablo iba a desembrujar el pueblo y los campos próximos.
Este diablo hizo una porción de curiosas extravagancias; sin duda se hallaba convencido de ser el demonio; cantó, bailó, aulló, hizo sonar la carraca, se tiró en el suelo y pegó puñetazos y quiso morder a algunos de los espectadores.
Chimista le contemplaba con una gran atención. De pronto se acercó a él, le puso la mano en el hombro y quiso hablarle; pero el negro dio un aullido, e iba a echar a correr, cuando Chimista le sujetó por el brazo. El diablo quedó temblando y después se arrodilló en el suelo y dio varias veces con la cabeza en tierra en señal de sumisión y respeto.
Esta escena de taumaturgo hizo que la gente de la aldea contemplara a Chimista con una gran admiración, y algunos viejos y viejas, a su paso, se echaron al suelo a darse cabezadas en la tierra. "



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