Will el del molino (fragmento)Robert Louis Stevenson

Will el del molino (fragmento)

"Estaba muy oscuro. Había una linterna colgada en el cenador que iluminaba la mesa y las caras de los interlocutores, y, a lo largo del arco, las hojas del enrejado, iluminadas frente al cielo oscuro de la noche, creaban como un dibujo de verde transparencia sobre un morado oscuro. El joven gordo se levantó y cogiendo a Will por el brazo le llevó bajo el cielo abierto.
—¿Alguna vez has mirado las estrellas? —preguntó, señalando hacia arriba.
—Muy, muy a menudo —contestó Will.
—¿Y sabes lo que son?
—Me he imaginado muchas cosas.
—Son mundos como el nuestro —dijo el joven—. Unas son más pequeñas; otras, un millón de veces más grandes, pero algunas de las que ves y menos brillan son no sólo mundos, sino racimos enteros de mundos girando sobre sí en medio del espacio. Desconocemos lo que puede haber en ellos: quizá, la respuesta a todos nuestros problemas, o la cura de nuestros sufrimientos. Y, sin embargo, jamás podremos llegar a tocarlas. Toda la destreza del nombre más astuto es insuficiente para equipar una nave que llegue hasta la más cercana de estas nuestras vecinas; la vida del hombre más longevo sería insuficiente para realizar ese viaje. Mientras se pierde una gran batalla o muere un amigo, mientras estamos tristes o, por el contrario, animadísimos, ellas permanecen allí, brillando incansablemente encima de nosotros. Podríamos reunirnos aquí abajo formando un ejército entero y gritar hasta partirnos el corazón, que no les llegaría ni un susurro.
Podríamos escalar las montañas más altas y no conseguiríamos estar más cerca de ellas. Lo único que podemos hacer es ponernos de pie aquí en el jardín y quitarnos el sombrero.
La luz de las estrellas ilumina nuestras cabezas y, aunque la mía está un poco calva, me atrevo a decir que puedes verla brillar en la oscuridad. La montaña y el ratón. Probablemente es lo único que tengamos que ver con Arcturus o Aldebarán. ¿Puedes aplicarte la parábola? —añadió, poniendo su mano sobre el hombro de Will—. No es lo mismo que una razón, pero, por lo general, sí mucho más convincente.
Will permaneció cabizbajo un momento, pero luego alzó la cabeza hacia el cielo una vez más. Las estrellas parecían crecer y brillar con más fuerza y, a medida que elevaba sus ojos cada vez más alto, parecían multiplicarse bajo su mirada. "



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