La familia Mumin en invierno (fragmento)Tove Jansson

La familia Mumin en invierno (fragmento)

"Mumin corrió quejumbroso de una ventana a otra y trató de abrirlas, pero todas estaban atascadas. De modo que el desamparado trol Mumin subió corriendo a la buhardilla, forcejeó hasta abrir el escotillón del limpiachimeneas y salió al tejado.
Le recibió un ramalazo de aire frío.
Se quedó sin aliento, resbaló y rodó por el borde del tejado.
Y así fue como el trol Mumin, sin poderlo evitar, se vio lanzado a un mundo desconocido y peligroso y se hundió hasta las orejas en el primer ventisquero de su vida. Su piel aterciopelada experimentó una desagradable picazón, pero, al mismo tiempo, su hocico percibió un nuevo efluvio que despertó a Mumin del todo y estimuló su interés.
El valle estaba envuelto en una especie de crepúsculo gris. Ya no era verde, sino blanco. Todo lo que antes se movía estaba ahora paralizado. No se producía ningún sonido que revelase la existencia de vida. Las cosas con aristas y ángulos presentaban bordes redondeados.
—Esto es la nieve —murmuró para sí el trol Mumin—. He oído hablar de ella a mamá, y la llamaba nieve.
Sin que Mumin tuviera la más remota idea de tal cosa, su piel aterciopelada decidió en aquel instante empezar a volverse lanuda, convirtiéndose poco a poco en una piel de abrigo para el invierno. Eso llevaría algún tiempo, pero, al menos, la decisión estaba tomada y eso resultaba muy práctico.
Mientras tanto, Mumin caminaba trabajosamente sobre la nieve. Descendió hasta el río. Era el mismo río que solía deslizarse, alegre y transparente, a través del jardín de Mumin. Ahora parecía muy distinto. Era negro y lánguido. También pertenecía a aquel mundo nuevo, en el que Mumin no se consideraba en su casa.
Empezaba ya a acostumbrarse al olor del invierno y dejó de sentir curiosidad.
Contempló el arbusto de jazmín, una desordenada maraña de ramitas desnudas, y pensó: “Está muerto. Se murieron todos mientras yo dormía. Este mundo pertenece a alguien a quien no conozco. Tal vez a la Bu. No está hecho para múmines”.
El trol imprimó las primeras huellas en la nieve, sobre el puente y ladera arriba. Eran unas pisadas muy pequeñas, pero resueltas. Avanzando entre los árboles, se encaminaban directamente hacia el Sur. "



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