Primavera de perros (fragmento)Patrick Modiano

Primavera de perros (fragmento)

"Pensé mucho en Jansen tres años después, una noche de junio que era curiosamente el aniversario de su partida. No por el aniversario, sino porque un editor acababa de aceptar mi primer libro y tenía en el bolsillo interior del saco una carta que me lo anunciaba.
Recordé que en el transcurso de la última velada que pasamos juntos, Jansen se había preocupado por mi porvenir. Y hoy me habían asegurado que mi libro aparecería pronto. Por fin había salido de ese período de confusión e incertidumbre en el que viví de modo fraudulento. Me habría gustado que Jansen estuviera a mi lado para compartir mi alivio. Me senté en una mesa al aire libre de un café cercano a la calle Froidevaux, y por un instante me sentí tentado de ir a tocar el timbre del taller, como si Jansen todavía estuviera allí.
¿De qué modo hubiese recibido ese primer libro? Yo no había respetado las consignas de silencio que me dio el día en que hablamos de literatura. Sin duda habría juzgado que el libro era demasiado vocinglero.
A la misma edad que yo, era autor de varios centenares de fotografías, algunas de las cuales formaban parte de Nieve y sol.
Esa noche, hojeé Nieve y sol. Jansen me había dicho que no era responsable de ese título anodino y que el editor suizo lo había elegido sin pedirle opinión.
A medida que daba vuelta las páginas, sentía cada vez más lo que Jansen había querido comunicar y a lo que amablemente me había desafiado respecto de las palabras: el silencio. Las dos primeras fotos del libro llevaban el mismo epígrafe: En el 140. Representaban uno de esos grupos de edificios de la periferia parisina durante un día de verano. Nadie en el patio de entrada, ni en las escaleras. Ninguna silueta en las ventanas. Jansen me había explicado que ahí había vivido un camarada de su misma edad que había conocido en el campo de Drancy. Cuando el consulado de Italia había hecho liberar a Jansen del campo, este camarada le había pedido que fuera a esa dirección a dar noticias suyas a sus padres y a una amiga. Jansen había ido "al 140", pero no había encontrado a ninguna de las personas indicadas por su camarada. Volvió después de la Liberación, en la primavera de 1945. En vano.
Entonces, desamparado, había sacado esas fotos para que al menos quedara fijado en la película el lugar donde habían vivido su camarada y sus afectos cercanos. Pero el patio, la plaza y los edificios desiertos bajo el sol hacían su ausencia aún más irremediable. "



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