Historias de amor (fragmento)Julia Kristeva

Historias de amor (fragmento)

"Venido de la sombría y calurosa tierra de España (El burlador de Sevilla de Tirso de Molina data de 1630), atraviesa la ligereza del aire y de la voz italiana (Convitato di pietra de Cicognini, 1650) y dirige a las mujeres y al cielo (como debe ser en la dulce Francia: Don Juan de Molière, 1665) guiños tan irónicos como fascinados: don Juan seductor, malvado, ridículo, irresistible, es sin duda la figura más perfectamente ambigua -la más perfecta- que nos haya legado la leyenda occidental a propósito de la sexualidad masculina. Ha habido que esperar hasta Mozart, que en 1787 crea en Praga su ópera bufa Don Juan, para que la temible seducción del noble español se libere de la condena moral que la ha acompañado, probablemente desde su nacimiento, en la calurienta imaginación de los oscuros precursores de Tirso de Molina, y encuentre en la música el lenguaje directo del erotismo amoral. Puede entonces resonar en el mundo entero como un himno a la libertad. "Pèntiti, scellerato. / No, vecchio infatuato! / Péntiti. / No. / Si. / No."
Sin embargo aquí no nos interesa el alcance social y político de don Juan, que anuncia la Revolución francesa. ¿No es su ateísmo una posible consecuencia de su erotismo? Más intrínsecamente pertinente para nuestro tema es la posición de Kierkegaard, que aclara la musicalidad esencial de este erotismo: la "genialidad eroticosensual" procedente (según el filósofo danés) del cristianismo es esta "abstracción" suprema que sólo puede expresarse por medio de la música. "



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