Vico y Herder (fragmento)Isaiah Berlin

Vico y Herder (fragmento)

"No intentaré juzgar la plausibilidad del esquema específico de Vico sobre la historia humana. Su obsesión con las tríadas, que ejerció tal influencia sobre filósofos posteriores; el paralelismo que establece en su modelo entre el surgimiento, apogeo y caída de las civilizaciones, la primera de una serie de imaginativas construcciones que culminan con la morfología de la historia de Saint Simon, Fourier, Comte, Ballanche, Spengler, Sorokin y Toynbee; sus peculiares interpretaciones de la historia y la filología griegas y, especialmente, de las romanas (que toma como paradigma); y muchas otras cosas de este estilo no parecen suscitar interés en la actualidad más que de una manera remota. De hecho, sus reconstrucciones del pasado más específicas resultan poco convincentes a la luz de las investigaciones posteriores. El mérito de Vico no reside en el descubrimiento de nuevos hechos, sino en que plantea nuevas cuestiones, ofreciendo nuevas sugerencias y estableciendo nuevas categorías, cuyo conocimiento ha transformado nuestras ideas acerca de qué tipo de hechos son importantes para la comprensión de la historia y por qué. Que el vocabulario de los salvajes era más pobre en sustantivos que el nuestro puede ser falso; que el lenguaje cambia o evoluciona pudo haber sido ya en la época de Vico una perogrullada; pero que a cada tipo de sociedad le corresponde una estructura propia peculiar del mito (el lenguaje, la creación artística o los hábitos económicos) que es expresión de su singular actitud, es una idea de la mayor importancia. Que cada sociedad ha de pasar obligatoriamente a través de los mismos estadios de oligarquía, esclavitud, servidumbre, ocupación y propiedad Quiritaria como en Roma, no es verdad. Ahora bien, la tesis de que las instituciones humanas evolucionan bajo la presión de los conflictos entre clases que surgen de la relación con la propiedad es una de las hipótesis más impactantes de nuestra época. Vico percibió una verdad revolucionaria cuando afirmó, antes que Herder, Hegel o Marx, que a cada estadio del cambio social le correspondía su propio tipo de leyes, gobierno, religión, arte, mitos, lenguaje y costumbres; que las fábulas, los poemas épicos, los códigos de leyes o las historias expresan procesos institucionales y estructuras que son parte de la propia infraestructura y no de la "superestructura" (en términos marxistas); que forman en conjunto un sencillo modelo, de suerte que cada elemento del mismo condiciona a los otros y, a la vez que los refleja; y que este modelo constituye la vida de una sociedad. "


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