El color de nuestra piel (fragmento)Celestino Gorostiza

El color de nuestra piel (fragmento)

"Don Ricardo: Bien... Eso me evita la pena de darte una explicación..., por lo demás, muy molesta...
Carmela: Nunca me habías dicho nada, Ricardo.
Don Ricardo: No es fácil decir esas cosas... Hasta hoy no había encontrado la forma... la oportunidad... Además... sucedió hace tanto tiempo... Todavía no nos conocíamos tú y yo. Era yo apenas un estudiante de leyes. Tal vez eso contribuyó a que no terminara la carrera. (Pausa. Ella se queda mirando fijamente delante de sí. Él la observa y se acerca a ella.) Espero que eso no vaya a ser motivo de ningún disgusto entre nosotros, Carmela.
Carmela: (Como si despertara.) No, no... es que enterarse de algo... así... tan repentinamente... Me ha hecho pensar en tantas cosas... No sé... Me ha llenado de confusiones...
Don Ricardo: (Se sienta junto a ella, afectuoso.) A ver, a ver... Vamos a ver qué confusiones son ésas...
Carmela: Muchas... Tantos recuerdos dormidos que despiertan de pronto... tantas ideas, tantas emociones encontradas... Ese hijo tuyo...
Don Ricardo: Bueno... Es una suposición... En realidad no sé si existe. Pudo no haber nacido... Pudo haber muerto... Lo espantoso es precisamente no saberlo... Pensar que puede existir... estar cerca de mí... necesitarme tal vez... y no saber nada... no poder hacer nada... Es una pena que no le deseo a nadie, y a mis hijos menos que a nadie. Es lo que traté de hacerle entender a Héctor.
Carmela: Lo malo con Héctor es que lo consientes demasiado, Ricardo. Sabe que estás orgulloso de él, que lo prefieres a sus hermanos, que todo lo que dice y todo lo que hace te parece maravilloso, y, naturalmente, se ha vuelto malcriado y se permite toda clase de libertades. "



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