Las tumbas (fragmento)Enrique Medina

Las tumbas (fragmento)

"Yo estaba seguro que si manteníamos la disciplina ganábamos con seguridad. Alguien me puso el pie y aterricé de jeta. Sobre mí cayó otro que no era de los míos ya que me hizo retumbar dos veces el marote. Uno me lo sacó de encima y me levanté como un resorte. Vi una pila humana. Los muy boludos estaban de pura franela. Por buscarlo a Gutiérrez no vi al Tanito a mi lado que me acomodó un cazote en el ojo. Pero ¿cómo? ¿No era que el Tanito estaba con Martínez? Me terminó de sentar de culo con una trenzada en las piernas. Se dispuso a amasijarme pero Jiménez lo atajó. Vi que la base de la pila humana era Martínez, y el boludo de Morrone lo único que hacía era dar vueltas alrededor de la pila preguntándose qué mierda había que hacer en una situación semejante. Testa, en vez de solucionar el problema perseguía al pobrecito de Simón que huía como una gallina sin poder explicarse lo que estaba pasando. En el aplastamiento, Santillán pedía socorro porque lo estaban reventando, y Rosales que estaba arriba de él parecía que se lo quería coger sin importarle las trompadas del Gitano Suárez que intentaba quitarlo de encima. Me desesperé. ¡La planificación funcionaba como la mona! ¡¿Podía ser posible que fuéramos tan boludos?! Dejé de lado la biaba que Jiménez recibía del Tanito y arremetí contra la pila con todas mis fuerzas y logré el desparramo general. Martínez fue en ayuda de Jiménez. Gutiérrez se me vino y me tiró una patada, lo esquivé y le di en la cucusa. Retrocedió y se me vino encima dispuesto a asesinarme. Me calzó en las costillas, en el pecho, en la cara; alguien lo atropelló y me salvó. Demasiadas ilusiones. El Chino Vera se me colgó de atrás y con el brazo me apretó la garganta y nos fuimos al suelo. Cayeron sobre nosotros. "


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