El Estado Judío (fragmento)Theodor Herzl

El Estado Judío (fragmento)

"Ya nos alejan de nuestros lugares de residencia y de nuestras tumbas la necesidad económica, la presión política y el odio de la sociedad. Ya hoy se trasladan judíos a cada momento, de un país a otro; una fuerte corriente hasta atraviesa el mar para dirigirse a los Estados Unidos, donde tampoco se nos quiere. ¿Dónde se nos querrá hasta que no tengamos una patria propia?
Pero queremos darles a los judíos una patria. No arrancándolos violentamente del terruño, sino alzándolos cuidadosamente con toda su raigambre y transportándolos a otro suelo mejor. Tal como queremos crear una nueva posición en los campos económicos y políticos, así pensamos santificar todo lo viejo en el campo de los sentimientos. Referente a ello contentémonos con algunas indicaciones. En este punto está el peligro más grande de que el plan sea tomado por una fantasía. Sin embargo también esto es posible y realizable, sólo que en la realidad se presenta como algo confuso e ineficaz. Por medio de la organización puede resultar razonable.
Nuestras gentes han de emigrar juntas, en grupos. En grupo de familias y de amigos. A nadie se le obliga a agregarse al grupo del lugar en que ha vivido hasta ahora. Cada cual, después de haber liquidado sus asuntos, puede viajar como quiera. Cada cual lo hace, ciertamente, por cuenta propia, en la clase de ferrocarril y de buque que más le place. La diferencia de fortunas perturba, en tan largos viajes, a los más pobres. Y aunque no llevamos a nuestras gentes a una diversión, no queremos, sin embargo, turbarles su buen humor en el viaje.
Nadie efectuará el viaje en la miseria. Se hará todo lo posible para rodearlos de bienestar. Mucho antes de la partida, se convendrá la emigración común (en el mejor de los casos transcurrirán aún años hasta que pueda llevarse a cabo el movimiento en ciertas clases); las gentes de posición holgada se reunirán en grupos de viaje. Cada uno llevará a sus relaciones personales. Sabemos ciertamente que, excepción hecha de los más ricos, los judíos casi no tienen trato con los cristianos. En muchos países sucede que el judío que no mantiene unos cuantos gorristas, gente que viven de su crédito y adulones, no conoce a cristiano alguno. El gueto persiste interiormente. "



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