Sbisà

Carlo Sbisà


 Italia | 1899-1964




1931 | 32 años
El herbolario
Óleo sobre tabla.
Colección particular
60 x 70 cm.



1931 | 32 años
Santa Cecilia
Óleo sobre lienzo.
Fundación CRTrieste
106 x 81.6 cm.



1943 | 44 años
La colección de sellos
Óleo sobre tabla.
Colección particular
60 x 74 cm.



1945 | 46 años
Autorretrato con su mujer
Óleo sobre lienzo.
Colección particular
56 x 47 cm.



Biografía:
    Pintor italiano nacido en Trieste. Estudió un año en el Instituto Técnico y comenzó a trabajar como orfebre y cincelador en el taller de Janesich. Posteriormente se trasladó a Budapest, donde trabajó como diseñador de maquinaria. En la ciudad húngara frecuentaba los museos, donde admiraba las obras de los coloristas venecianos y se apasionó por el arte de la pintura. Gracias a una beca, se mudó a Florencia en 1919, donde asistió a la Academia, pero fueron sus vínculos con Carena, Oppi y Funi, los que lo orientaron hacia el estudio del arte renacentista. Se estableció en la ciudad toscana durante los siguientes nueve años, continuando sus estudios y su trabajo, adhiriéndose al movimiento del Novecento, que abogaba por el retorno al orden. En 1928, decidió regresar a su ciudad natal y realizó su primera exposición individual en la Galería Michelazzi de Trieste, donde Italo Svevo lo presentó. Al año siguiente se trasladó a Milán, donde se reunía el grupo de Margherita Sarfatti, y comenzó a obtener sus primeros reconocimientos y a participar en exposiciones nacionales. En 1922 participó en la Bienal de Venecia con Ritratto, y en la siguiente edición expuso dos Ritratti. En 1926 fue artista invitado con Elisabetta e Maria y Ritratto femminile, pero fue en 1928 cuando Carlo Sbisà se consagró como una figura destacada del arte italiano del siglo XX con la obra La Venere della scaletta, presentada en la Bienal. Carlo Sbisà volvería a la cita veneciana en 1930 y 1932. Desde sus inicios, la pintura de Carlo Sbisà se caracteriza por una referencia explícita al Renacimiento toscano, teniendo presente los años que pasó en Florencia, y las figuras de volúmenes sólidos se plasman en atmósferas luminosas y suspendidas, con especial atención a la reproducción del color. También demostró su destreza en el arte del retrato, recurriendo a amigos y conocidos para inspirarse en los rostros de algunos de sus personajes. En la década de 1930 también experimentó con la técnica del fresco, práctica que mantuvo hasta la década de 1940. Sbisà concebía el arte al servicio de la sociedad, y la técnica del fresco se prestaba perfectamente a este propósito. Numerosos edificios públicos y privados de Milán, Roma y, especialmente, Trieste, conservan sus frescos en los techos. En la posguerra abandonó la pintura y se dedicó a la escultura en terracota, piedra, mayólica y bronce, obras en las que destaca la influencia cubista y la atención a la composición. La actividad de Carlo Sbisà fue muy heterogénea, en su último periodo también se dedicó al arte del mosaico, como en la iglesia de Grignano. Su vínculo con su ciudad natal era muy fuerte, pues llegó a ser conservador del Museo Revoltella, profesor en la Escuela Libre de Desnudo, miembro del comité de la Sala de Arte Municipal y fundó la Escuela Libre de Grabado, fruto de su pasión juvenil por las artes gráficas. Carlo Sbisà falleció en Trieste en 1964. © Emanuela Di Vivona



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