Mi madre (fragmento)Yasushi Inoue
Mi madre (fragmento)

"Lo hago muy deprisa: la ayudo a quitarse el kimono, le pongo el camisón, la acuesto en el futón, la tapo hasta los hombros y le doy unas palmaditas por encima de la sábana. Luego le acerco unos pañuelos, su monedero y una linterna, se lo enseño todo y le digo que lo dejaré a su lado, junto a la almohada. Luego vuelvo a darle unas palmaditas por encima de la sábana, a la altura de los hombros. Si no lo hago, no se queda tranquila. Salgo al pasillo, apago la luz de su habitación y espero un rato. Si no se levanta en dos o tres minutos, es que todo va bien.
[...]
Aparte de todos aquellos gestos y ademanes, también me sobrevino la idea de que podía estar asimilando la forma de pensar de mi padre. Mientras trabajaba, a menudo me levantaba de la mesa para sentarme en la silla de mimbre del porche y zambullirme en pensamientos completamente ajenos a lo que tenía entre manos, con la mirada fija en las ramas del viejo olmo, que se esparcían en todas las direcciones. Entonces sentía como si estuviera contemplando un profundo abismo abierto delante de mí, sin poder librarme de la sensación de que mi padre se perdía en sus pensamientos del mismo modo en que lo hacía yo ahora.
[...]
¿Sabéis por quién me toma la abuela?...Cree que soy su criada…Además, sospecho que me toma por una criada mayor que ella. Se porta como una niña mimada, se enfada…” Y, en otro momento, Yoshiko dice sobre su abuela: “Ahora piensa y siente cosas que ni siquiera podemos imaginar”. "



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