Los poseídos de la luna llena (fragmento)Jean-Claude Fignolé
Los poseídos de la luna llena (fragmento)

"¡Otra vez, Agé! ¿Cuándo vas a terminar con tus fantasías? Te digo que se reía. Se burlaba de mí. ¡No!… ¡Sí! Te lo puedo asegurar. Si hasta se divertía haciéndome guiñadas irónicas. ¿En medio de la noche? ¡Te estás riendo de mí!
[...]
Diéjuste fue hasta un mango; con el machete trazó torpemente un círculo alrededor. Sacó de su alforja una botella de ron clarín y saludó a los bienhechores de todos los puntos cardinales: Solicito ayuda y protección para mi trabajo. Fortaleced mis brazos con vuestros músculos poderosos, que juntos comiencen a surcar el día.
[...]
En el cuadragésimo primer día, nos fuimos, precedidos por Lafond, el barquero más viejo del pueblo, hasta la orilla para quemar, a manera de exorcismo, las ropas que llevaba Ti Forti la noche de su partida hacia el país de los sin sombrero. Cada pescador recibió de mandos de Lafond un poco de ceniza que había que dispersar sobre el mar a los cuatro vientos. Nos persignamos. La muerte se fue."



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