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Judith (fragmento) "El mundo es un atolladero; tratemos de permanecer en las alturas. Así es la vida. No es más bonito que cocinar, apesta igual, y hay que ensuciarse las manos si se quiere hacer el tonto, basta con saber lavarse bien la cara: esa es la moral de nuestra época...Vivo en una casa estilo rancho de cuatro habitaciones en la mitad sur de la Sección 31, Municipio X, Rango 9, al oeste del quinto meridiano. ¡Caramba! Nunca logro detallar bien el terreno. Como esposa del propietario, poseo derechos de viudedad sobre la cuarta parte de la casa. [...] Tras desaparecer la extrañeza del nuevo lugar y al ver que ella no estaba, gruñían y gemían de placer. Frotaban sus lomos, ansiosos, contra la áspera madera nueva, hundiéndose en la espesura de la paja crujiente; ella no podía comprender la sensación de sí misma que olfateaban, que la alcanzaban y la reclamaban. Reservaban su cautela para su presencia, esperando su voz y su risa, esperando que su tensión se disipara y que ella se revelara y dejara que sus aromas femeninos comunes se mezclaran." epdlp.com |