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Tormenta de primavera (fragmento) "Nannie tenía que ser doncella, cocinera y niñera al mismo tiempo. No podía mostrar favoritismo entre nosotras porque todas éramos niñas, lo cual creo que fue una gran decepción para ella. Yo no sabría decir a cuál quería más. Creo que es taba más orgullosa de Julia, y que a Emily la quería porque era la que necesitaba más cuidados, y a mí porque era la más pequeña. Nannie era muy sabia y estricta; el pan y la mantequilla, incluso en los cumpleaños, siempre tenían que ser lo primero, y a la hora del té teníamos que dejar un poco en la mesa como signo de buenos modales. Hablaba con una voz suave y una entonación montañesa cantarina. Cuando quería decir que hacía una noche de tormenta utilizaba la palabra aciaga; cuando quería a decir que alguien era muy parlanchín, decía lenguaraz. Cuando una manzana no estaba buena, decía que estaba pocha, y yo no era la más pequeña, sino los restos de la cazuela. A sus ojos nunca crecimos. Cuando Julia volvía a casa, creo que, al verla, Nannie la confundía a con el recuerdo de la niña que jugaba sola y pensativa delante de la chimenea; y cuando Emmy fue ya bastante mayor, Nannie siguió tratándola como si fuera una niña caprichosa. Cuando decía sí, era sí y cuando decía no, era no. A ve ces, si no me daba lo que quería, me echaba a llorar y le decía que a lo mejor me moriría pronto, y entonces ella se arrepentía. Únicamente los muy buenos y los muy viejos se mueren, me decía Nannie, sin inmutarse." epdlp.com |