PoesíasElvira Quintana
Poesías

"La hora amarilla

Es la hora terrible que todos llevamos
dormitando en la espalda.
Es la hora amarilla, la estéril.
La que no tiene llanto.
Hora seca de campo triste y polvoriento
pisado por febriles campesinos.
Polvo en los ojos y cansancio de sol
y de silencios…



Infancia

Yo tenía que salvar a mi madre,
y no sabía cómo salvarla del llanto
y del luto.
Habían matado a mi padre…
y mi padre me miraba siempre desde su retrato…
Tengo miedo, tengo frío y miedo… mucho miedo…

Los soldados caminan por la carretera
fumando cigarros, hablando, riendo…
Me escondo para que no me miren
y me voy hacia el trigo que es mi amigo,
hacia el trigo pequeño de una cuarta.



Mi casa y mi barca

¡Hermanos muertos, venid!
¿Allí también duele el alma?
A mí me duele la mía,
más no sé cómo aliviarla.

¡Hermanos muertos, venid…
estoy tan sola en la casa!
Casa de cuero y de sangre
amueblada de mi alma…

La raíz de lo profundo
se obstina en doler la estancia
y la sal en espirales
se desmaya en las ventanas.

Hermanos muertos, venid…
acompañadme a mi casa.
Traed soles de sonrisas
para iluminar mi barca.
(Remo con brazos de tiempo
y mi casa nunca avanza).

Negro obstinado persigue
mis puertas y mis ventanas
y pregunto por mi muerte
mientras mi muerte me llama."



El Poder de la Palabra
epdlp.com