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Historia de América (fragmento) "Los grandes plantadores o latifundismos y los comerciantes dedicados al comercio ultramarino estaban en la cima de la pirámide social. Al ser los ingenios el centro de la economía colonial, no era raro que los plantadores tuvieran un gran poder social, político y económico, especialmente en la costa del nordeste y, más tarde, en Río de Janeiro. Los plantadores no solían ser de origen noble y veían en el azúcar una forma de ascenso social y una importante fuente de poder, de ahí que hicieran de la lucha por el estatus social y sin reconocimiento mediático los símbolos externos de noble, a títulos, pertenencia a órdenes militares y mayorazgos, algo propio de su grupo. Pero, aunque a los señores de engaño con una poderosa aristocracia colonial, no pudieron convenirse en nobleza hereditaria. Su poder dependía del medio, y éste cambiaba de manos con frecuencia, de modo que muchos comerciantes se convirtieron en propietarios de tierras y consolidaron su ascenso social. Los estudios de Gilberto Freyre muestran la importancia de la familia extensa, integrada por parientes consanguíneos y parientes políticos, protegidos y allegados, bajo el manto protector de una figura patriarcal y masculina. El predomino de la familia ampliada era claro en los grupos dominantes, especialmente del nordeste, ya que en los de menor condición social, casi no existía. Algo similar pasaba con la familia nuclear, y era frecuente que las mujeres menos pudientes gozaran de mayor independencia cuando no estaban sujetas a una relación de pareja estable. En un nivel inferior estaban los blancos y negros libres que desarrollaban tareas diversas en los ingenios. La producción azucarera del abastecimiento de las refinerías dependían de un grupo de agricultores, que no eran dueños de su propio ingenio, los labradores de cana, que eran un estrato diferenciado de la sociedad colonial." epdlp.com |