Recordatorio de Albert WlodzimierzReiniel Pérez
Recordatorio de Albert Wlodzimierz

"Te dejaron vivir para escucharte,
Te perdonaron porque nadie puede robar la Mona Lisa
Y ser juzgado por los hombres.
En aquel tiempo el arte vivía en la cabeza de los hombres,
Y salía al mundo para robar arlequines y caballos.
Hoy los poetas te pronuncian despacio como un poema dadá
O como la palabra surrealismo que aterraba a los banqueros.
Por ti todos los puentes recuerdan el amor de las prostitutas
Y que la noche es una navaja afeitando al sol cada mañana.
Por ti las tetas de Tiresias eran los ojos de la época.

Amo el tiempo donde los poetas eran más grandes que la poesía,
Donde cada uno fundaba la religión
Y tenía un enjambre para escucharlo.
Nadie quería ser el gran poeta sino el gran descubridor.
La tierra era un paño sobre el ojo de la humanidad,
La tierra reclamaba verse de nuevo rodeada de acólitos
mientras los grandes poetas jugaban en Paris a asombrarse
con un cuchillo de sórdidas sílabas.

Pero yo nací marcado por la nada,
Yo que repito mi idioma como un goteo encima de las cosas,
Nací para escucharte, para entenderte debajo de mi sombra,
Nací para repetir la señal sobre la puerta del verso,
Pero solo se abría para negar,
Solo se abría para golpearme el rostro.
Ya el arte es más grande que los hombres
Y nos aplasta, ya somos demasiados pequeños para gritar,
Para cabalgar el poema hasta el aplauso.
Tu nombre sigue anclado al poema,
Tu nombre sigue percutiendo el tambor de la guerra,
Y sonando en los salones y los conventos.
Yo que escribo como amputando a un herido,
Yo que siento lo invisible desnudarse ante el alcohol
nunca tuve el amor de las palomas
ni la venganza de los prestamistas arrojando oficinas al pecho.
Tu canto huye de los funcionarios y las lavanderas,
Sale como una camisa del pecho de Europa.
¡Qué será del mundo donde la cabeza del poeta es golpeada por la violencia!
¡Qué será del mundo si lo único que canta es el dolor!
Guillaume, fuiste a la guerra sin poder escapar de la poesía,
Fuiste a la guerra con todos los poetas en el pecho,
Pero aún mueres de una herida invisible,
Aún los poetas mueren de lo mismo y nadie se asombra.
Nadie regresa del horror para condenarlo.
El horror tiene manos y tiene dientes
Y camina entre los hombres y los despierta con disparos.
Todavía vive el hombre asesinando lo verdadero,
Todavía vivo en la época, en tu época, Guillaume,
Donde la violencia termina triunfando sobre la belleza."



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