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Cuadernos de patología humana (fragmento) "XVIII Pesa entre quince y treinta gramos. Mide de cuatro a seis centímetros. La tiroides es una mariposa abrazada al cuello. Qué sencillo explicar con palabras los lugares del cuerpo. Decir árbol bronquial y que nazcan ramas buscando oxígeno. Decir pupila y que una niña se siente al centro de los ojos. Pero cuando mi amiga dice cáncer es otro el animal de su tráquea. Dice cáncer y la sangre, la piel, el frío se astillan. Mi amiga sonríe como si no le importara. Se ha entrenado para no mostrar emociones en momentos así. Pero esta vez no le sirve su bata blanca ni la máscara de compasión que usa en los pasillos. Es ella quien debe darse la noticia. Se concentra en la acción para no pensar en lo que sigue. Diagnóstico. Pronóstico. Tratamiento. En otros términos: destino. Mi amiga dice cáncer pero no se aflige. No quiere. No tiene tiempo. Quiero ofrecerle una palabra que adelante los días y ponga mi brazo en las agujas. Qué delgadas son las palabras para decir y que no se rompan. Quizá soy quien más teme. No al desenlace sino a su cercanía. A mi propia garganta. Todo este tiempo miré la enfermedad como quien ofrece su vaso de agua al incendio. El rescatador, no el rescatado. Pero la realidad siempre ha sido una casa de espejos que nos hace preguntarnos sobre el lugar donde observamos. Mi amiga acerca mi mano a su garganta. ¿Quieres sentir? Toca. ¿Lo sientes?" epdlp.com |