El dorado (fragmento)José Luis Rey
El dorado (fragmento)

"El dorado actúa en mí: yo soy su libro.
El dorado desciende de la altura
con zapatos de lana
y se incendian los campos.
Suavemente me peina y canta: niño,
niño, soy el dorado.
¿Soy yo el elegido?
Quién lo puede saber en las calles bretonas,
entre los carros de los mercaderes
y el polvo de las alfombras que sacuden doncellas
en las ventanas. Dime,
el dorado, ¿me quieres?
Y él baila y baila bien este dorado
y las pequeñas espigas
y las hijas del sordo
lo ven danzar y aplauden, lanzan nueces.
¡Si a mi escuela el dorado
viniera alguna vez, ay, qué orgulloso
yo al decir: es mi amigo!
El dorado es famoso,
pero todos lo olvidan y olvidan que una vez
lo llevaron muy dentro.
El dorado nació del primer muerto.
Sí, un muerto dio a luz
al dorado y él duda
si su casa es la tierra o sería más bien
su destino ocultarse siempre, siempre,
hasta el día de la revelación
en el pajar del elegido.
¡Oh dorado!
Ven a mí, ven a mí, que no te olvido,
pues como el ratoncillo te vi gigante un día,
tú el señor importante y yo tu niño.
Y el dorado me escucha, mi peluche
inmenso con barriga de dragón,
et in Arcadia ego.
Adiós, dorado, dime tras la muerte
otra vez las palabras amarillas,
las que hacen despertar."



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