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La novia del lobo (fragmento) "Ocurrió entonces que Priidik, el guardabosques de Suuremõisa, que aún era un hombre joven y soltero, partió una mañana estival a comprar ovejas a la isla de Kassari, situada al otro lado del poco profundo estrecho que separa las islas de Kassari y de Orjaku de Keina. Y acaeció que el tiempo estaba muy en calma, como si todos los vientos del aire respetaran el sábado del Señor, el cielo se asemejaba al pecho de un mirlo y la tierra respiraba su calor como la boca de un horno ardiente. Cuando Priidik el guardabosques llegó a la cresta de una colina que divide la isla de Kassari, ante él se abrieron toda la isla con su punta arenosa y el mar abierto con sus despejados farallones, y cayó en la cuenta de un gran vocerío en la punta de un cabo de tierra y sus oídos distinguieron un griterío de mujeres y balidos inquietos de ovejas. Mas al descender por la colina, vio un rebaño de unas doscientas ovejas encabritadas por la orilla rocosa y a niños con los pies descalzos, entre los cuales también había algunas mujeres, apremiando a las ovejas con haces de hojas y guiándolas hacia el agua, pues aquél era el baño estival de los ovinos, que incesantes escapaban de quienes los asediaban y hacían correr a sus perseguidores a lo largo de la orilla; mas cuando Priidik el guardabosques llegó al lugar, todas las ovejas habían sido ya estibadas hasta el borde del agua, hasta un lugar semejante a un pequeño cabo. Y los niños pastores estaban de pie formando una cadena a su alrededor, seguían azotando a las ovejas en sus cuartos traseros de manera que a éstas no les quedaba ya la menor vía de escape. De modo que Priidik contempló este rebaño de doscientas cabezas en su maraña de invierno y sin esquilar, moviéndose de un lado para otro como si fueran un único cuerpo tembloroso, pataleando y con gran temor. Y en su gran angustia y estupidez, las criaturas se echaban una sobre el lomo de otra, como si en el rebaño hubiera un lobo." epdlp.com |