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Patricia (fragmento) "Cerré la puerta de la casa. Lo hice como siempre, con un tirón seco al final. Bajé por el sendero con serenidad y abrí el coche desde la misma distancia. Si el hijo de los vecinos estaba en su habitación, no se daría cuenta de nada; todo sonaba igual que siempre. Arranqué el coche, me abroché el cinturón de seguridad y me marché. Era una tarde de nubes blancas contra un cielo azul. La larga calle serpenteaba suavemente por el barrio de villas; en la intersección al final, el semáforo estaba en verde. Cambié de marcha y pisé el acelerador; la carretera estaba despejada. [...] Se recostó en su silla y contempló la sala de estar. Todo estaba en su sitio. Todo era perfecto. Patricia no tardaría en bajar, y la niña... bueno, la niña estaba en su mundo, como siempre. Walter sintió un ligero pinchazo de satisfacción. Había trabajado duro para esto. Pero entonces, la luz de la tarde, siempre tan previsible, pareció alterar su tono, volviéndose un poco más fría, un poco más... extraña. Miró hacia la entrada de la casa, y por un segundo, sintió que el silencio de la casa ya no era protector, sino expectante." epdlp.com |