Los alegres funerales de Alik (frammento)Liudmila Ulítskaya
Los alegres funerales de Alik (frammento)

"Algo sucedía con la visión de Alik: se debilitaba y se agudizaba al mismo tiempo. Todo se volvía más grande y cambiaba de densidad. Los rostros de sus amigas se licuaban de pronto y los objetos se diluían ligeramente, pero esas fluctuaciones eran bastante agradables; además, revelaban bajo una nueva luz las relaciones entre los objetos. En un rincón de la habitación había encajonado un viejo esquí solitario y las paredes, de un blanco sucio, huían alegremente de él en todas direcciones. A ese movimiento de las paredes se incorporaba una figura femenina, sentada en el suelo con las piernas cruzadas, cuya nuca rozaba la pared movediza. La parte más estable de ese cuadro era precisamente el punto de contacto entre la cabeza de la mujer y el muro.
Alguien subió el estor y la luz incidió en el contenido oscuro de las botellas, que se llenó de brillos verdes y dorados. Los líquidos se encontraban a distintos niveles, y en aquel xilofón de botellas reconoció enseguida su sueño de juventud. En aquellos años había pintado multitud de naturalezas muertas con botellas. Miles de botellas. Quizá incluso más de las que se había bebido... No, seguramente se había bebido más. Sonrió y cerró los ojos.
Pero las botellas seguían allí: pequeñas columnas evanescentes y pálidas, alineadas debajo de sus párpados. Comprendió que se trataba de algo importante. Su pensamiento avanzaba lenta y difícultosamente, como una nube porosa. Las botellas, los ritmos de las botellas. Pues había una música... La luminosa música de Scriabin, que, como había advertido al examinarla de cerca, era un engaño completo: algo mecánico y pobre. Se había puesto a estudiar entonces óptica y acústica. Esa llave tampoco le abrió nada. No es que sus naturalezas muertas fueran malas, pero no tenían nada de indispensable. Además, en aquella época no conocía a Morandi.
Después todas esas naturalezas muertas se habían dispersado como por la acción del viento y de ellas no había quedado nada. Quizá se hubiera conservado alguna en San Petersburgo, en casa de sus amigos de entonces, o en el domicilio de los Kazántsev en Moscú... Señor, cómo se bebía en aquella época. Se coleccionaban las botellas. Se tiraban las normales, pero las extranjeras o las antiguas, con vidrios coloreados, se conservaban."



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