Devoción (fragmento)Hannah Kent
Devoción (fragmento)

"Thea, no hay línea de tu palma que no haya recorrido con el dedo, crujido de tus nudillos que no haya escuchado y el azul de tus ojos es el revestimiento del ataúd del mundo. Mandaría cantar salmos dedicados a ti y al suave vello de tus muslos, y a las pestañas que se te han caído en los campos en los que has faenado. Mandaría que, de rodillas e inclinados, tendieran ramas sobre el latido de cualquier suelo en el que has descansado. Thea, si el amor fuera una cosa, sería el tendón de una mano abierta con la esperanza de asir algo. Mira, mis manos te buscan. Mi corazón es una mano extendida.
[...]
El tiempo que siguió continúa en mi recuerdo borroso por el dolor. En algún momento me arrodillé en el suelo a rezar. Recé hasta que me dolió la lengua, buscando respuestas e iluminación. [...] El tejido que sostenía los huesos de mi existencia –mi familia, mi trabajo, las estaciones que me habían visto crecer– siempre había sido Dios. [...] ¿Dónde estaba ese refugio? [...] No conocía otra cosa que la fe. Jamás había dudado, jamás había buscado liberarme de las ataduras de la Iglesia, jamás había buscado la posibilidad de otra cosa, de otras verdades."



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