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Aby (fragmento) "Sus respuestas le llegaban en olas fluidas, al mismo tiempo pareciendo sin sentido, reducidas a onomatopeyas que rebotaban al borde de la insignificancia. Necesitaba el viento, las olas, el movimiento perpetuo del transatlántico. En el corazón de la variación, el agua posee una constancia feroz. Fluye sin cesar y disuelve toda la solidez que contiene el paisaje. Lo definitivo le asusta, porque entonces todo, restringido y forzado, se reduce a una sola posibilidad. [...] Un día, la duda se apodera del pensamiento, gana un nuevo bastión de la reflexión, y todo lo sacudido vuelve a removerse. Entonces el castillo de la realidad se tambalea y se rompe en detalles cada vez más ínfimos, y cada detalle se transforma en otro detalle, más pequeño y aislado. Algo vacila y avanza, imperceptible, como la niebla vacila y avanza, y en la tierra removida, los pies se hunden, escombros, polvo, los tobillos golpean las rocas, y la tierra palpita debajo, latiendo al ritmo de un mundo apenas comprendido, flotando sobre su manto de lava. Los contornos se distorsionan alrededor de las cosas, porque nada las sostiene en este espacio disminuido del que la armonía ha sido expulsada, y nadie sabe cómo ni dónde, algo cae, siempre en el mismo lugar, sin hacer ruido, tan minúsculo, todo se asienta, además, en este movimiento de caída y extensión, arrastrado hacia el horizonte reducido a su mínima expresión, una línea pálida apenas esbozada que desaparece en lo que a primera vista parece apenas más grande que un agujero en el suelo." epdlp.com |