|
Todavía no llega el fin (fragmento) "Uhle se tapó la nariz. «¡Huele a muerte!». Miró fijamente la abertura negra. «¡Allá abajo, durante cuatro largos años, soldados de todas las razas y facciones convivieron con ratas y cadáveres! En el fondo de ese agujero apestoso se agazapaban y se escondían, fumaban y bebían, engullían su comida y jugaban a las cartas, con esperanza y miedo, y rezando a cada instante: ¡Paz! ¡Paz! ¡Paz! ¡No importa cómo ni por qué! ¡ Paz! – ¡paz! – ¡paz! Que fenezca la batalla. (...) "¡Gloria! ¡Gloria! ¡Fama!" Uhle repitió…. "¡Oh, soldado desconocido, duerme bien! Pero cuando hayas descansado lo suficiente, levántate y sal. Porque mientras existan arcos triunfales, mientras la humanidad los circunde cada noche con luz inútil, habrá otro Señor Supremo de la Guerra o Comandante de Legiones que marche a través de ellos. Mientras una nación busque triunfar sobre otra." Permaneció allí un buen rato, mirando fijamente el arco. Mucho después de que los focos se apagaran a su alrededor, seguía allí de pie. En la inmensidad del cielo nocturno, las estrellas brillaban. Se apoyó contra la pared de una casa. El frío de la piedra le caló hasta los huesos. Se estremeció." epdlp.com |