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La calle amarilla (fragmento) "Maja experimentó por primera vez que quienes tienen una profesión carecen de sentido común. Es una calle peculiar, la Calle Amarilla. Allí viven discapacitados, lunáticos, locos, desesperados y engreídos. No llaman la atención del transeúnte común. No puede defenderse, está asustada, por eso la estamos pisando. [...] Solía glorificar a estas víctimas haciendo que su belleza fuese creíble y, aunque ninguna de sus criaturas estaba hecha a su imagen y semejanza, aunque ninguna se le parecía en el menor detalle, las conformaba siempre en torno al mismo núcleo, el de su propia inviolabilidad... Un día, mientras la llevaban en su cochecito al otro lado de la calle, la invadió tal desesperación por su miserable vida que no deseaba nada más que un camión pesado, un vagón de ganado, una apisonadora de mil kilos o un simple tranvía la atropellara y la aplastara. [...] Solo te ves reflejada en los demás, madre. Esta es mi ancla, Diana. Veo a los demás dentro de mí, ese es mi tormento. Y tu arte, hijo." epdlp.com |