Frutas de otoño (fragmento)Herman Wildenvey
Frutas de otoño (fragmento)

"En Mjøndalen entro en la estación para pedir mis esquís, que me enviaron con antelación desde Kristiania. Me encuentro con un hombre que parece reconocerme. La alegría del reconocimiento le arranca una sonrisa fugaz, pero en su mirada se refleja que sabe quién soy en realidad, y entonces no me saluda. Pero me consuelo y descanso como en un edredón de plumas con la hermosa frase de que nadie se convierte en profeta, y así sucesivamente... y me apresuro a través de una multitud a la que debo haber ofendido profundamente, ya que siempre parece querer exterminarme.
[...]
El cantante del estío se adentra en el bosque y por senderos libres, donde puedo hablar, pensar y, si es necesario, escribir libremente. [...] Mi objetivo no es otro que el bosque, los árboles, una cabaña en soledad."



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