El Libro Negro de las Horas (fragmento)Eva García Sáenz de Urturi
El Libro Negro de las Horas (fragmento)

"Me lancé a la calle adoquinada, aquella tarde llovía a cántaros, el suelo de la Cuchillería resbalaba, pero corrí hacia mi piso, en la plaza de la Virgen Blanca, en el corazón de la ciudad.
Marqué el número de Esti. Ella continuaba en activo como inspectora de la División Criminal. Estíbaliz Ruiz de Gauna tenía el alma caliente y las ideas muy claras. Era una combinación ganadora, y yo necesitaba desesperadamente una buena carta porque no sabía si tenía delante un farol o un payaso.
[...]
Llegó la noche y no apareció ningún mensajero. Bajé varias veces a comprobar el buzón, pero el portal estaba vigilado y solo entraron los vecinos. Aun así me aseguré, por si alguien los había interceptado y les había encargado que metiesen algún sobre en mi buzón. Pero seguía vacío.
Llamé a Alba, conciliábamos como podíamos entre su trabajo al frente del hotel palacio en Laguardia y mis clases de Perfilación en la Academia de Arkaute, a la salida de Vitoria. Nuestra hija Deba crecía feliz y precoz, había cumplido ya cinco años. Yo vivía a caballo entre Vitoria, Laguardia y Villaverde, donde mi abuelo casi centenario se empeñaba en vivir solo mientras bajaba todos los días a cuidar la huerta, como si el tiempo contase de otra manera en su organismo.
Hablé también con el director de la Academia de Arkaute, opté por tomarme unos días libres a la vista de los acontecimientos."



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