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Dioses antiguos (fragmento) "EL ERMITAÑO - (Gritando) Oye, ¿quién es una zorra? ¿Qué asunto tienes con la zorra que está al frente de mi pozo? ABEGHAN - (Levanta la vista con asombro). EL ERMITAÑO - Oye, te diré, ¿qué estás haciendo? (Baja rápidamente por el acantilado, apareciendo y desapareciendo tras los afloramientos rocosos. Al llegar a la mitad del acantilado, se detiene.) ¿Por qué viniste, hombre, a estos lugares deshabitados? ABEGHAN - Oh, tal vez usted sea el ermitaño que vino a vivir solo en esta isla hace muchísimos años. Pero ¿acaso no murió hace ya mucho, mucho tiempo? EL ERMITAÑO – ¿Y tú, no estás muerto, hace mucho tiempo? ABEGHAN - ¿Yo? EL ESCRITOR – Vacío. Dime por qué viniste a estas tierras deshabitadas. ABEGHAN - No lo sé, me trajeron. EL ERMITAÑO – ¿Quién te trajo hasta aquí? ABEGHAN - (Pensando) No lo sé. Pero, ¿no estaba tu prisión al otro lado de estas rocas, más arriba? EL ERMITAÑO – Pero aquí está mi agujero. ABEGHAN - ¿Un agujero? ¿Qué agujero? EL ESCRITOR – Mira bajo tus pies, el pozo de la vanidad. EL ERMITAÑO - Ten cuidado, no lo rompas. ABEGHAN - Es cierto, Ermitaño, que fuiste señor y rey de todos los vastos mundos, que vivías en palacios, que cientos de sirvientes te satisfacían en cada uno de tus caprichos, que no había límite para tus placeres y diversiones. ¿Es cierto, Ermitaño? ¿Qué dirán? EL ERMITAÑO – Vanidad." epdlp.com |