Lucie, o un mediodía de noviembre (fragmento)Fernand Ouellette
Lucie, o un mediodía de noviembre (fragmento)

"Quizás la desgracia acabe purificando a los seres (o destruyéndolos) del mismo modo que la poesía purifica las palabras y las invita a hablar de lo invisible. Es como un cuerpo de agua donde la luz centellea. En él, a través de él, todo parece estar en armonía con la luz.
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La conjunción «o» tiende a unir, incluso a identificar, los términos opuestos. ¿Qué sucedió aquel mediodía de noviembre? Lucie entró en su muerte. Hubo, al menos momentáneamente, un eclipse de la luz que Lucie irradiaba. La vida y la muerte chocaron. «Quien pierde la vida, la salva».
Me parece que todo comenzó con un incidente que, a primera vista, parecía inofensivo... A veces encuentro mis propias palabras en su diario, mis propias expresiones... En ocasiones estábamos tan profundamente conectados. A menudo me resulta difícil saber quién escribe...
[...]
Para Lucie, la amistad entre Paul y Henri está cubierta de un brillo oscuro. ¿Y qué decir de la admirable figura del árbol que encierra en sí una profunda nostalgia?
Paul es un coloso con pies de barro.
Presenció impotente la destrucción de su esposa Fabienne, a quien había convertido en el chivo expiatorio de todas las aberraciones de nuestra sociedad.
Fabienne, que rondaba los recuerdos de mi cuerpo tan profundamente como brasas que nunca se apagaban mientras mis sonrisas rozaban la hilaridad."



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