Notas desde un manicomio (fragmento)Christine Lavant
Notas desde un manicomio (fragmento)

"Si hay cosas que pueden ser invisibles, entonces seguro que algunas de ellas nos sobrevivirán y yo, visto racionalmente, me volví loca al hacer lo que hice. ¿Para qué sirve interrumpir una vida si existe algún tipo de continuación? Dios mío, ¿es que ya he cruzado la frontera y hace tiempo que sigo aquí no sólo como invitada, sino que soy una de ellas, de estas que me miran con extrañeza y llenas de desconfianza? ¿Qué ha sucedido?
[...]
¿Qué esperaba? ¿Curarme? ¿pensaba realmente que cierta cantidad de arsénico tomada con regularidad daría sentido a mi vida? ¿Qué aquí podrían volverme hermosa, o al menos valiente y feliz? Claro que no lo creí ni un segundo, pero ¿adónde debía ir después de algo tan horrible y fallido? Treinta pastillas, un sueño parecido a la muerte durante tres días y cuatro noches para volver luego a despertar y que todo siga inmutable a mi alrededor, además del rostro de mi madre, mudo e inexpresivo, y de mis hermanas.
[...]
Su sangre envenenada le tiene que causar un sufrimiento infinito, se ha rascado hasta sangrar a pesar de todas las advertencias, hasta que trajeron a dos auxiliares de la sección de los hombres para ayudar a meterle los brazos en la camisa de fuerza, con sus maneras obscenas, salvajes. No sé si de verdad era necesario, pero seguro que no lo era, porque cuando se acercaron a su pecho no eran auxiliares, sino hombres que se divertían con ello. ¿Por qué, si hay ángeles, no hay ninguno que tenga la obligación de impedir aquí en la tierra cosas que solo deberían suceder en el más profundo de los infiernos? Escribo esto con palabras corrientes, lo escribo como cualquier otra cosa, y en realidad debería romper las paredes piedra a piedra y lanzarlas una a una contra el cielo para que alguno de ellos se diera cuenta de que aquí abajo tiene obligaciones."



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