Under Gemini (fragmento)Isabel Bolton
Under Gemini (fragmento)

"El doble peso de la sensibilidad, el impacto de los momentos vividos —el olor a pan que se eleva desde la cocina, a pan de jengibre recién sacado del horno, el sonido de las ardillas correteando en el techo de la veranda, las sombras de las hojas en la pared del dormitorio, las llamas en las chimeneas abiertas, el olor omnipresente a leña quemándose, la sensación de presencias invisibles— todo se combinaba para hacernos sentir tan seguros, tan protegidos en esta cómoda casa que nuestra abuela nos había dado.
(…)
Cuando evoco aquellas horas de la infancia para revivirlas, no me veo a mí mismo, sino a ella, su viva imagen, y allí me encuentro, revelado en toda la intensa emoción que aquel momento me produjo: dolor, alegría, curiosidad, asombro o decisión. Veo mi propio rostro, mis ojos y cabello oscuros; oigo mi voz, mis entonaciones y mis peculiaridades al hablar. Las palabras que brotan de su lengua son mías. Sus expresiones, si mal no recuerdo, reflejan mi semblante. Sintonizadas con las mismas vibraciones, con nervios que respondían a las mismas disonancias y armonías, éramos una en cuerpo y alma. Lo que nos sucedió a una nos sucedió a la otra en el mismo instante, y ambas reconocimos con exactitud cómo cada experiencia se había grabado en el corazón y la mente de la otra.
Nunca fui yo, sino siempre nosotras. Nunca fuiste tú ni yo, sino nosotras dos. Nunca mío ni tuyo, sino siempre nuestro. Rara vez nos llamaban María o Gracia quienes nos rodeaban, sino las gemelas: yo era María, ella era Gracia. Puede que así sea."



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