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El remolino (fragmento) "Había un coche en la carretera, y unas chicas que habían venido a esparcir estiércol en el campo de remolachas saltaron de él entre gritos y risas. "No vas a hacer mucho como vecino con semejante gallina de Guinea", se lamentó Marco. "Vas a estar correteando como un gallo de hojalata por toda la casa". Timko no respondió. Recorrió con la mirada a la variopinta multitud de muchachas, buscando a alguien; de repente, sus pobladas cejas, sobre las que brillaban gotas de sudor, se alzaron y se quedaron inmóviles por un instante. Luego las bajó, se giró y comenzó a mirar sus pies, siguiendo el arado. Las muchachas se acercaban, y sus voces y risas, el susurro de las copas secas, se oían con mayor claridad y fuerza. Ya estaban muy cerca, y Timko no solo pudo mirar sus pies, sino que alzó la vista y vio de inmediato a una muchacha envuelta en un cálido chal, que había pasado con sus pasos rápidos y amplios, sin siquiera decir "hola". Había algo nervioso y apasionado en sus movimientos ágiles. Su rostro reflejaba tristeza y concentración. Sus ojos, azules como el sulfato de cobre, brillaban bajo sus pestañas hinchadas. Tras pasar junto a Timko, la chica se detuvo y comenzó a hablar con su amiga, a quien, al parecer, le dijo algo molesto y gracioso. Sin duda, lo que dijo se refería a Timko, pues miró al joven y soltó una carcajada, lo que hizo que su rostro redondo se enrojeciera y se tensara como un rábano." epdlp.com |